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Cómo mejorar tu salud intestinal con pequeños cambios en la dieta

2025-07-28 Dra. Natalia Andújar Tenorio
Salud intestinal

Tu intestino no solo digiere lo que comes: también influye en tu sistema inmunológico, tu estado de ánimo, tus niveles de energía e incluso tu salud metabólica. ¿La clave? La microbiota intestinal, ese ecosistema formado por millones de bacterias que viven en tu intestino.

Cuidarla no es tan complicado como parece. Aquí te cuento cómo puedes mejorar tu salud intestinal con cambios sencillos en tu alimentación diaria.

Aumenta la fibra… pero de forma gradual

Los alimentos ricos en fibra son el alimento favorito de tus bacterias intestinales. La fibra es un prebiótico (alimento para que las bacterias beneficiosas crezcan). Esta fibra se fermenta en el colon y produce ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que son beneficiosos para la salud intestinal e incluso para el cerebro.

Empieza incluyendo (si es que aún no lo haces):

  • Frutas enteras (especialmente con piel).
  • Verduras de todos los colores.
  • Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias…).
  • Cereales integrales (avena, arroz integral, pan 100% integral).
  • Frutos secos (nueces, pistachos, almendras…)

Hazlo poco a poco para evitar molestias digestivas.

Incorpora alimentos fermentados

El yogur natural, el kéfir, el chucrut, el miso o el tempeh contienen microorganismos beneficiosos (probióticos) que pueden ayudar a equilibrar tu microbiota, aunque su efecto varía según la persona.

En ciencia, se muestran evidencias de que el consumo regular de alimentos fermentados puede mejorar la diversidad microbiana intestinal y modular el sistema inmune. Además, son útiles para problemas digestivos, ya que las bacterias que se encuentran en ellos ayudan a digerir los nutrientes de los alimentos.

Evita los ultraprocesados

Los alimentos ultraprocesados se caracterizan prácticamente por ser una bomba de nutrientes de mala calidad: ricos en azúcares añadidos, grasas trans, exceso de sal, aditivos y harinas refinadas. Además de ser perjudiciales para tu salud en general (aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, algunos tipos de enfermedad, etc.) se asocia con una menor diversidad bacteriana y mayor inflamación intestinal.

No se trata de demonizar, sino de priorizar: si la base de tu dieta son alimentos reales, puedes disfrutar de caprichos puntuales sin problema. ¡Los extremos no son buenos! Lo importante es saber diferenciar qué debe ser habitual y qué debe ser ocasional 😊 y disfrutar de ambos.

Cuida también lo que no comes: el descanso y el estrés

El intestino y el cerebro están estrechamente conectados. Dormir mal, vivir con estrés constante o moverte poco puede alterar tu microbiota tanto como una dieta pobre.

Pequeños cambios como caminar cada día, entrenar al menos tres veces en semana, dormir 7-8 horas y practicar técnicas de respiración o mindfulness pueden marcar una gran diferencia.

Variedad antes que perfección

Cada grupo de bacterias intestinales se alimenta de cosas distintas. Por eso, cuanto más variada sea tu alimentación vegetal, más diversa será tu microbiota, y eso se asocia con mejor salud general. ¡Llena tu plato de colores!

En resumen

Pequeños cambios sostenidos valen más que grandes esfuerzos puntuales. Cuidar tu microbiota intestinal no requiere productos caros ni soluciones milagrosas: solo hábitos conscientes, variados y constantes.